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Fue extraño. ¿Cómo puede uno no dormir ni conciliar el sueño, y levantarse en la madrugada con los ojos inchados pero sin sueño? ¿Con ganas terribles de regresar a dormir para no vivir la pesadilla realidad? Pero sin posibilidad de hacerlo, el cuerpo no parece cansado, lo único adolorido al punto de no poderse mover es el corazón.
Que alguien me explique. ¿Qué hace uno en estos casos?
Hoy me desvié de la oficina en busca del consuelo de un chocolate caliente y una trenza de nuez. Un consuelo muy pequeñito, pero consuelo.
¿Has sentido alguna vez, querida querido lector, como un nudo del tamaño de un durazno en la garganta, a punto de estallar, mientras caminas a paso a presurado a un lugar con puerta, para empezar a llorar?
Cuéntame. ¿Qué se hace en esos casos?
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