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Y sintiendo la brisa de la mañana,
el aire frío en mis mejillas.
Con las lágrimas ya secas,
el corazón acongojado se recupera,
para galopar más fuerte y más lejos.
Porque la vida tuvo un principio,
pero no tiene final.
Porque siento que ahí estas,
que te voy a encontrar.
El límite es el cielo,
tú ya lo verás.
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